Miss Caffeina
suena en El Desván de Carol

Calle Ramón y Cajal, 8. Getafe


Desde el escaparate vemos telas, botones, hilos, figuritas y un acogedor pantone de colores. Pensamos que al abrir la puerta de la tienda nos encontraríamos a alguna mujer con una gran historia de años y años por contar. Pero no, abrimos y ¡sorpresa! está Carol.

¿Y quién es Carol? Una chica joven que, entre nerviosismo y risas por tener a dos curiosas jóvenes interesadas en su historia, nos cuenta que su Desván nace del hobby y la pasión que desde niña creció en torno a los retales de su madre y abuela en un pequeño pueblo de La Mancha. Y así nos adentramos en El Desván de Carol.

Una pequeña tienda situada en una de las calles principales del centro de Getafe, donde tu mirada se llena de colores y detalles, porque cada rincón tiene alguna textura, color o forma para crear tu propia pieza de patchwork, punto, artesanía o lo que la creatividad te dicte. Carol hace unos años trabajó en diversas tiendas, sin embargo, en el año 2012 decidió dejar atrás las inseguridades que arrastraba y repetirse que era capaz para asumir este reto, apoyada incondicionalmente por la visión clara y el impulso de su pareja para que creara este concepto de mercería juvenil. Y así fue como con el apoyo de su familia, se recorrió tiendas de Madrid, curioseó por internet, hasta que dio forma a un local diáfano, sin luz, pero con mucho que trabajar y muchas estanterías que rellenar.

El desván de Carol no solo recoge y guarda materiales propios de una mercería y tienda de manualidades, sino que esconde muchas ganas por sacar adelante un concepto renovado de las tiendas tradicionales. Carol, junto a su hermana, imparten talleres para todas las edades y de todo tipo relacionado con la costura como: coser a máquina, punto y ganchillo, patronaje… Porque para ellas, es muy importante no solo vender, sino que la gente aprenda a cómo usarlo. Estas clases escondidas al fondo del comercio han creado una bonita familia entre, sobre todo, mujeres y jóvenes del barrio que comparten un hobby y una afición tan bonita y útil, que a tantas nos recuerda a nuestras mujeres de referencia en la familia.

A pesar de ser una idea y renovada, Carol nos cuenta que no todo fue tan sencillo. Durante varios años solo pagaba facturas y no tenía tan claro que fuese a funcionar. Pero tras muchos años de dar publicidad en mano, moverse y echar mil horas, han conseguido cierta estabilidad. Nos habla de la competencia de internet, porque por suerte la directa no fructiferó en el barrio. Ella apuesta por diferenciarse y potenciar sus redes y presencia en internet, todo ello de forma autodidacta.

Carol, nos termina contando que a veces habla con su hermana sobre cómo han conseguido hacer que los juegos que tenían de niñas hayan terminado siendo su trabajo diario. Sin embargo, nosotras pensamos que hacer de tus pasiones, tu forma de vida, no es otra cosa que mucha valentía, coraje y fortaleza. Y esta mujer, Carol, es un ejemplo con su pequeño Desván.