Suu
suena en Librería Almonacid

Calle Valdemorillo, 2. Getafe


Nos trasladamos a mediados del siglo pasado al Quiosco de la Abuela Lola. Un quiosco famoso en el centro de Getafe y que, pasadas unas décadas, despertó en sus hijos las ganas de volver a sus raíces.

Así es como Raúl, su nieto, nos empieza a contar la historia de Almonacid, una pequeña librería y papelería en el corazón de Getafe. A finales de 1981, sus padres entre nostalgia, valentía e ilusión se aventuraron a dejar Parla y montar su propio negocio en Getafe, siguiendo los pasos y la tradición del Quiosco de la Abuela Lola.

Almonacid es especial, nos cuenta Raúl, su valor radica en el cariño de sus clientes hacia este comercio. Hablamos de terceras generaciones que siguen yendo a comprar sus libros de texto o los regalos de Navidad a Alejandro, el dependiente de la librería. “De pequeño me llevaban aquí a comprar los libros, y ahora soy yo quien trae a mis hijos para comprar aquí”, nos cuenta un cliente espontáneo mientras nos escuchaba hablar. Clientes que ya no viven en este barrio, sino que se mudaron a barrios periféricos, pero prefieren revivir esa nostalgia e ilusión que provoca volver a un lugar de siempre.

Cuando hablamos sobre el mantenimiento durante tantos años de un comercio de proximidad, Raúl siente valentía por aquellos que siguen tras ese mostrador, “porque son tiempos difíciles para estos negocios y, quizás, no sepan que esas pequeñas tiendas son parte del motor del país, enriquecen los barrios y fortalecen las relaciones humanas”.

Pero, sin duda, Almonacid no seguiría siendo igual sin Alejandro “El Rubio” conocido así en todo el barrio. Alejandro entró como dependiente desde que terminó la mili y desde entonces no se ha movido de allí. Cuentan que hizo “un pacto con el diablo” porque poco ha cambiado físicamente y Raúl, entre risas, nos dice que espera que es pacto beneficie a Almonacid y dure muchísimos años más.